LA VERDAD – 31/05/2011
Los trabajos de demolición del viejo complejo industrial se iniciaron ayer y se prolongarán unas dos semanas.
Los trabajos de demolición del viejo complejo industrial se iniciaron ayer y se prolongarán unas dos semanas
El derribo de los silos de las Harineras Magro, en San Blas, previsto para dar paso a las obras de construcción de las vías que permitirán la llegada del AVE a Alicante, levantó ayer una gran expectación. Decenas de vecinos y curiosos acudieron a contemplar cómo las máquinas excavadoras comenzaban, poco antes de las once de la mañana, a demoler esta construcción industrial que se inauguró en 1951 y que, poco a poco, dejaba al descubierto el esqueleto de la estructura de hormigón que la sostiene. Unos trabajos de derribo y desescombro que se prolongarán al menos dos o tres semanas, según indicaron los técnicos de la empresa que acomete la demolición, mientras una gigantesca máquina rompía la techumbre y los laterales en forma de tubos de los silos.
Esta tarea fue seguida de cerca por el gerente de Urbanismo del Ayuntamiento, Enrique Sanus, que asistió al inicio de las obras de derribo para comprobar que se ajustaban al proyecto de demolición que se había previsto. También estuvo el director gerente de la sociedad Avant, Javier Martínez Barco, que refirió que «conforme se vaya avanzando se irán sacando las piezas de la maquinaria industrial que se van a conservar», al tiempo que recordaba que estos elementos de arqueología industrial se hallan en la nave lateral que será la última en derribarse.
Una afirmación que fue puesta en duda por el edil electo de Esquerra Unida, Miguel Ángel Pavón, que denunció que «la demolición se ha iniciado sin que el Ayuntamiento haya retirado ni uno sólo de los elementos que supuestamente se iban a conservar en el futuro parque central de Renfe».
Para Martínez Barco, en el sistema de derribo se ha primado la seguridad y de ahí que se tarde más en completar esta actuación. También destacó que este mismo objetivo se persigue en la ejecución de las obras del soterramiento. En este sentido, refirió que «lo que se está haciendo es utilizar un sistema que se denomina ‘hidrofresa’, es decir una maquinaria que evita taladrar el terreno para ir construyendo los muros de pantalla, lo que permite trabajar con mayor seguridad para los edificios situados en los aledaños y sin causar molestias a los vecinos». También agiliza las obras y evita que se hagan turnos de noche.
La intervención de la maquinaria era contemplada con satisfacción por algunos vecinos, que se alegraban de que desapareciese esta construcción, que ha estado abandonada y ocupada por indigentes que causaban incendios en el interior de la nave. Juan Carbonell, vecino de la zona que recordaba que él guardaba fotos de la inauguración de la harinera, justificaba el derribo porque «esta industria ya cumplió su papel y ahora esta construcción no sirve para nada; creo que es necesario dar paso a la llegada del AVE, pues supondrá prosperidad para Alicante». Por contra, otros vecinos, como Rosario Tárraga, se mostraban partidarios de «que lo hubiesen arreglado, puesto que ha estado aquí toda la vida y se podía haber hecho algo». Una propuesto que le fue rebatida por un vecino, que no quiso dar su nombre, y que refirió que él había estado trabajado en la harinera más de dos años pero que «ahora se podrá hacer un parque del que disfrutar».
«Un despropósito»
En cambio, Rubén Bodewig, miembro de la Asociación Cultural Alicante Vivo, lamentó que «en otras ciudades de Europa estos edificios se conservan como dotaciones culturales, espacios expositivos, e incluso como viviendas para jóvenes, mientras que en Alicante se decide derribarlos y perder la oportunidad de mantener el patrimonio industrial». Una decisión que calificó de «despropósito», porque «no tiene ni pies ni cabeza», y que se ha tomado en Madrid, donde no se ha tenido en cuenta el valor de los silos. A su juicio, el proyecto del soterramiento podría haber contemplado desplazar las vías algo más de siete metros, lo que hubiera salvado esta construcción.
Para Bodewig, el cambio del proyecto del soterramiento para no afectar a los silos, como han reclamado los colectivos ciudadanos que defienden la conservación de este elemento del patrimonio industrial de la ciudad, no hubiera supuesto dos años de retraso en la llegada del AVE a la ciudad, como argumentan los técnicos de Avant y Adif, «pues en apenas dos o tres semanas se podría haber variado». Recordó que hay espacio suficiente como para poder desplazar las vías poco más de siete metros y argumentó que «ahora lo que tendrán los vecinos de la zona, como los del edificio de La Colmena y los inmuebles de la calle Bono Guarner, será una playa de vías de grandes dimensiones».
El proyecto del soterramiento contempla también la demolición de las naves situadas junto a la estación termino que se hallan próximas a la avenida de Salamanca ocupada con anterioridad por la tienda Auge, de repuestos del automóvil, que se acometerán tras el derribo de los silos.
La portavoz del PP en el Ayuntamiento, Marta García-Rome, acusó ayer a Esquerra Unida de querer alarmar a la población y afirmó que «si los silos no se han incluido en el catálogo de bienes protegibles es porque estará argumentado».