DIARIO INFORMACIÃN» – 18/01/2015
La llegada del AVE, en la que se han invertido 1.800 millones de euros, no ha venido acompañada por la voluntad política y los presupuestos para acabar con la barrera.
La factura de los ajustes económicos. La falta de presupuesto y voluntad política del Ministerio de Fomento, la Conselleria de Infraestructuras y el Ayuntamiento de Alicante para completar el soterramiento de las vías del ferrocarril en su entrada en Alicante han dejado sin fecha una de las grandes asignaturas pendientes de la Administración con la ciudad. La división en dos partes de la capital de la provincia prácticamente desde que llegara el tren, y más concretamente desde que se iniciara el fuerte desarollo urbanístico y demográfico de los años 70, que culminaría en la pasada década con el nacimiento del Pau 1, a la derecha del polémico puente rojo. Algo que afecta y afecta al movimiento de unos cien mil vecinos.
En estos momentos y tras una inversión cercana a los 1.800 millones de euros –coste del tramo de alta velocidad entre Alicante y Albacete– se han quedado sin fecha la propia demolición del puente (sin soterramiento definitivo no es posible), la finalización de la Vía Parque, que conectaría la Gran Vía con Babel (sigue habiendo vías en superficie), el enlace de la calle Ausó y Monzó con la calle Santo Domingo, la construcción de la estación intermodal, y, el último problema en aparecer, la conexión de un puente sin completar levantado por el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) sobre las plataforma de vías del AVE en la avenida del Zodiaco, que debe conectar el final del barrio de Ciudad de Asís con la carretera de Ocaña, el barrio de la Florida y su polígono industrial.
Adif cumplió con su obligación, que es facilitar un paso sobre las vías de nueva creación, pero desde su finalización, hace ya dos años, el Ayuntamiento de Alicante no lo ha conectado por ambos lados, aunque se pueda acceder por unos caminos de tierra trazados por los vehículos de los vecinos, que no quieren desaprovechar la infraestructura.
Un puente fantasma dentro de un proyecto inacabado, como es el de los nuevos accesos ferroviarios a Alicante, que incluyeron la llegada del AVE, en la que se han invertido 1.800 millones de euros de dinero público. El AVE conecta ya en poco más de dos horas Alicante con Madrid, pero todo lo que llevaba consigo la llegada de la alta velocidad, e incluso proyectos anteriores como la Vía Parque, se han quedado sin plazos, lo que deja desconectada una zona de la ciudad donde residen cerca de cien mil personas.
La Conselleria de Infraestructuras comenzó a principios del pasado diciembre los trabajos para colocar el tablero del puente de la Vía Parque que salvará las vías del tren y el Barranco de las Ovejas. Las obras terminarán, sólo parcialmente, si se cumplen los plazos, en febrero con parte del aislamiento que sufren los barrios de San Gabriel y Babel, un área con más de diez mil vecinos a los que la autovía de conexión entre la rotonda de la calle Méjico y la circunvalación partió por la mitad.
Cinco años después de que se iniciaran los trabajos a un ritmo desesperante para los vecinos en diciembre cogieron velocidad porque el objetivo es que el puente esté operativo en febrero y todo completo en la primavera, coincidiendo con la campaña electoral. El presupuesto total de la actuación iniciada en 2010 alcanza los 21 millones de euros a cargo del Plan Confianza. Curiosamente, en los cuentas del Consell para este año que viene sólo figuran 375.000 euros para el enlace avenidas de Elche, Federico Mayo y Óscar Esplá.
El puente de la Vía Parque arranca en el barrio de San Gabriel, en la parte de arriba del Barranco de las Ovejas, que discurre paralelo al tramo de autovía que conecta la rotonda de la calle Méjico, el puerto y A-70. La infraestructura salvará el barranco y llevará la carretera al túnel que se excava debajo de la autovía, y que conectará ya con la zona de Babel en dirección al centro comercial Puerta de Alicante, aunque no está abierto. La primera piedra de esta infraestructura, vital para descongestionar de tráfico en la zona, se puso en 2011, aunque el grueso de los trabajos no arrancó hasta meses después.
Sigue pendiente el tramo que debería enlazar el final actual de la Vía Parque (a la altura del barrio de Rabasa, junto a la avenida de la Universidad) con el que ahora se ejecuta. Este tramo intermedio atravesaría la parte superior del PAU 2 y cruzaría a través de las vías del tren soterradas hasta Florida-Babel para dar servicio a los barrios del entorno. Aunque Infraestructuras renunció en 2013 a la ejecución de este tramo pendiente ante la falta de fondos, meses después la consellera Isabel Bonig anunció su intención de retomar la redacción del proyecto. Hasta hoy.
Por otro lado, un mes después de que el antiguo paso a nivel de Ausó y Monzó se cerrara para los trenes, los operarios de Adif llevan al ralentí los trabajos para retirar las vías y la zona comienza a dar una imagen de abandono y deterioro más propia de la antiguas escenas ferroviarias del blanco y negro que de los mil kilómetros nuevos de alta velocidad que se pretende poner en servicio este año. La falta de solución a su enlace con San Blas, y el parón que ha sufrido el proyecto definitivo del soterramiento de los accesos ferroviarios a Alicante con la construcción de una estación intermodal –infraestructura ésta que se ha caído de a agenda del Ministerio de Fomento– explican el porqué de la división de una ciudad que empieza a pensar, sobre todo los vecinos afectados por el problema, que hasta el famoso parque central con sus viviendas y dotaciones comerciales se ha quedado en el imaginario de la sociedad Avant.