DIARIO INFORMACIÃN» – 21/01/2015
El éxito que supuso para la ciudad la llegada del AVE puede terminar pasándole factura al no haberse eliminado la totalidad de las vías en superficie.
Trabajo y muchas dosis de persuasión van a tener que echarle los responsables de Avant, la sociedad pública en la que están representados todos los que tienen competencias para acabar con la división en dos partes que sufre la ciudad de Alicante desde hace casi 50 años, para convencer a vecinos y comerciantes de San Blas, Princesa Mercedes, Alipark, Benalúa… de que la retirada de las vías y el comienzo del desarrollo del plan urbanístico que dotará a Alicante de su «Central Park» particular sólo es cuestión de semanas. La Plataforma Renfe vuelve a reunirse esta tarde con los responsables de Avant Ayuntamiento, Renfe, Adif y Consell para tratar de arrancarles fechas y presupuestos para todas las actuaciones que se han quedado pendientes tras la llegada del AVE. En junio se cumplirán dos años ya en los que el tren ha batido todos los récords de aceptación y, por lo tanto, ocupación, pero dejando cosas por el camino. Un éxito de la ministra Ana Pastor y del Gobierno del PP que, sin embargo, y como le sucede tantas veces en esta provincia leáse problema del agua con el Júcar-Vinalopó bloqueado y el Tajo-Segura en permanente amenaza, puede acabar explotándole en la cara si en lo que queda de legislatura a unos menos que a otros Avant no es capaz de poner sobre la mesa anuncios convincentes, dinero y no meras palabras que se convierten en papel mojado al día siguiente.
Todo parecía medio resuelto cuando en diciembre dejaron de circular los trenes en superficie por el paso a nivel de Ausó y Monzó, pero casi un mes después la cuesta de enero le ha pillado de lleno al propio Adif. La retirada de las vías no avanza y, para colmo, la conexión con la calle Santo Domingo, que llegó a estar definida hace dos años, se encuentra ahora en el aire. El Administrador de Infraestructura Ferroviarias sostiene que todo está en una fase inicial y remite a una nueva reunión de la propia Avant para decidir qué solución se toma para reabrir la zona al tráfico rodado. ¿Qué ha pasado desde hace dos años? Una incógnita que, de momento, nadie ha explicado y que ha llevado ya a desatar todo tipo de especulaciones como, incluso, que la demora se esté haciendo de manera consciente y alguien ha parado la retirada total de las vías para tener alternativa en caso de que se tuviera que cerrar el túnel del AVE. De momento, meras especulaciones pero, mientras, el tiempo vuela. ¿La clave? La crisis se llevó por delante el proyecto de la estación intermodal. A partir de ahí, el soterramiento definitivo es historia, y con él todo lo demás, por muchas vueltas que den a los planos.
Y si la falta de diligencia para solucionar la reapertura de Ausó y Monzó al tráfico de vehículos y peatones es un ejemplo de cómo no debe actuar la Administración, más desesperante resulta ver cómo pasan los años y la Vía Parque sigue sin completar cinco años desde que se iniciaron las obras y, por lo tanto, el Puente Rojo ha visto reforzada su condición de infraestructura viaria clave para mantener una conexión coherente entre el sur y el norte de la ciudad, cada día más densamente poblados. Poco tiempo tiene el alcalde, Miguel Valor, para lo mucho que falta por hacer en una ciudad partida en dos y en la que sigue sin haber presupuesto para casi nada, al margen de los caprichos de quien maneja el parné en cada momento. Un alcalde al que le faltó, por ejemplo, sacarle los colores en público a la propia consellera de Infraestructuras, Isabel Bonig, durante su toma de posesión. Pues si observar la división que sufre Alicante en dos partes es triste, sangrante resulta comprobar que el túnel del tranvía en la Serra Grossa se parezca más a un refugio antiaéreo que a lo que debía ser la infraestructura para hacer del TRAM una línea más competitiva. Hubo una vez un conseller alicantino de Infraestructuras que se fue demasiado pronto. Seguro que se revuelve cada vez que contempla que todo sigue como lo dejó
Posdata. Hace ya más de diez años que el que fuera edil de Urbanismo con Alperi, José Luis Pamblanco, confesó ante un grupo de periodistas algo así como que él no llegaría a ver «lo del soterramiento». Ojalá se equivoque.