DIARIO INFORMACIÃN» – 10/03/2015

El PP se compromete a exigir, a dos meses de las elecciones, que el parque sea prioritario y que no se supedite a las plusvalías que se obtengan por la venta de suelo.

Un pleno extraordinario y urgente del Ayuntamiento de Alicante aprobó ayer, de manera provisional y con el único voto en contra de los dos concejales de EU, el proyecto urbanístico que ordenará los terrenos liberados por el soterramiento de las vías del tren, que será clave en el desarrollo de la ciudad y en la cohesión de los barrios del entorno en los que residen más de cien mil vecinos. Tras más de una década de espera desde que se firmara el convenio para la remodelación de los accesos ferroviarios a la ciudad de Alicante y a dos meses de las elecciones, el Ayuntamiento cierra así el círculo de la tramitación municipal al enviar el plan al Consell para su aprobación definitiva, que deberá contar con el visto bueno del Administrador de Infraestructuras (Adif).

El consenso fue amplio entre los grupos municipales, dado que el PP, el PSOE y UPyD votaron a favor para desbloquear el proyecto. El de ayer fue un pleno muy esperado por los vecinos de la Plataforma Renfe, que agrupa a asociaciones vecinales del entorno, y que celebró el acuerdo para sacar a los barrios «de la miseria urbana», pese a no ser su plan ideal. Por contra, la Plataforma Comarcal por la Movilidad Sostenible intervino para oponerse a su aprobación y reclamar el retranqueo de la estación de ferrocarril a la Vía Parque.

La financiación (el coste de la urbanización se estima en 40 millones de euros) es uno de los principales escollos a salvar para desarrollar el proyecto que ordena 468.406 metros cuadrados ubicados entre la actual estación de ferrocarril y la Vía Parque. Destacan las 1.700 viviendas previstas y los 158.000 metros cuadrados de zona verde, así como los 68.000 metros cuadrados reservados para la parcela de la estación intermodal, en la que se prevé una torre de oficinas, con posible uso hotelero y comercial, de 30 plantas de altura junto a la glorieta de la Estrella. En el entramado viario resalta la demolición del Puente Rojo y su sustitución por un paso inferior que dará continuidad a la Gran Vía, con un coste de 7,2 millones de euros. Esta última actuación, que deberá contar con la autorización de Adif, es uno de los puntos de controversia entre los diferentes colectivos.

La concejala de Urbanismo y portavoz del equipo de gobierno, Marta García-Romeu, aseguró que «es el proyecto de todos porque no es 100% de nadie» y agregó que «es viable económicamente», pese a las dudas al respecto mostradas por EU. La edil matizó que la negativa de Adif a la plantación de árboles y a las láminas de agua en la zona verde, afecta únicamente a la zona sobre el cajón por el que discurren las vías soterradas. García-Romeu se comprometió a «exigir» a la entidad Avant (integrada por Fomento, Consell y Ayuntamiento) que la urbanización del parque, para la que se convocará un concurso internacional de ideas, sea prioritaria y no dependa exclusivamente de las plusvalías obtenidas por la venta de suelo.

«Es el proyecto más importante para la ciudad», subrayó la socialista Loles Fernández, quien añadió que «no hay más alternativa que desbloquear el proyecto y preferimos que en la franja del cajón (el del soterramiento) no haya árboles a que se mantenga la cicatriz de las vías entre los barrios». El portavoz de UPyD, Fernando Llopis, instó a «trabajar juntos para priorizar el parque central» y paliar así la «miseria e incomunicación urbana» que padecen los vecinos del entorno.

Esquerra Unida, por su parte, reclamó el retranqueo de la estación a la Vía Parque y advirtió que «va camino de ser un plan urbanístico fallido por la obcecación de Avant en hacerlo depender de plusvalías urbanísticas irreales». Así lo aseguró Miguel Ángel Pavón, quien criticó que se destine más superficie a viales que a zona verde; la cifra de viviendas, mientras «hay 25.000 vacías en la ciudad» o que no se conserven los tinglados que quedan en pie. Pavón advirtió de que «quizás» vayan a los tribunales si se aprueba el plan sin un procedimiento de evaluación ambiental.

«Sí hay dinero»
La Plataforma Renfe recordó su lucha de «más de 19 años» para la eliminación de las vías que dividen a los barrios. Un portavoz, Pascual Pérez, aseguró que «ya hay dinero de los bancos y no habrá que esperar a que se generen plusvalías para iniciar el parque, más allá de tener que devolver después los préstamos» y recordó que son muchos los millones ya invertidos en el soterramiento. Sobre el retranqueo de la estación se preguntó: «¿Es defendible una estación intermodal junto a un cementerio en una ciudad turística como Alicante?». Pérez incidió en que el plan no es el que les hubiera gustado, pero pidió su aprobación para remediar la «miseria urbana» de los barrios del entorno, pero incidió: «No podemos ahora parar esto para hablar de imposibles». La demolición del Puente Rojo es uno de los logros de la agrupación vecinal, que reclamó con carteles celeridad en la ejecución del parque e inmediatez en la eliminación del paso a nivel de Ausó y Monzó que divide los barrios.

Al respecto, el diputado socialista Gabriel Echávarri aseguró que ha presentado una iniciativa en el Congreso de los Diputados reclamando celeridad para eliminar esta «barrera».

Desde la Plataforma Comarcal por la Movilidad Sostenible ven como «un despropósito» el derribo de esta estructura y consideran que el «empeño» en soterrar las vías retrasará el desarrollo del proyecto, para el que defienden el retranqueo de la estación como garantía de un «verdadero parque central», como aseguró Carmen Navarro durante su intervención en el pleno en representación también de El Templete de Benalúa. «Voten no al soterramiento especulativo y sí al retranqueo y el parque central», instó.