ABC – 02/03/2012

Los vecinos de San Blas llevan meses sufriendo ruidos y molestias, pero confían en que el resultado merezca la pena.

Si se cumplen los plazos anunciados, el barrio alicantino de San Blas albergará a finales de este año la estación provisional del AVE, que unirá la ciudad con Madrid en poco más de una hora y media. Se trata del primer paso para la construcción de un gran centro de comunicaciones que en el futuro conectará con la red del TRAM e integrará también la nueva estación de autobuses.

Tras sufrir durante meses las molestias provocadas por las obras del AVE, los vecinos de San Blas no ven la hora de que el proyecto sea una realidad. «Con el dinero que se han gastado y los meses que llevan trabajando, no entiendo que nos digan que la obra es provisional.

Es un despropósito», afirma Lali, que vive en el barrio desde hace 18 años y tiene que cruzar casi a diario el paso de peatones a nivel sobre la playa de vías para ir a hacer compras. Como muchos otros vecinos de la zona, Lali sufre en su propia vivienda las consecuencias de las obras. «El verano pasado fue espantoso, no podías ni abrir las ventanas porque se te llenaba toda la casa de polvo», afirma, «con las vibraciones nos han aparecido grietas en las paredes, se mueven hasta los muebles y los cuadros». Y aún podía haber sido peor. «Querían derribar el antiguo silo usando dinamita», añade, «nos dijeron que nos quedáramos en casa y no abriéramos la ventanas. Menos mal que al final, debido a nuestras quejas, decidieron desmontarlo, porque si no podríamos haber tenido otro Carmel», afirma en alusión al barrio de Barcelona en el que se hundieron varios edificios a causa de las obras de ampliación del Metro.

Moros y Cristianos

Anabel, que vive en San Blas desde que era niña, afirma que las molestias provocadas por las obras del AVE resultan «horrorosas. Llevamos meses aguantado ruidos, jaquecas, los niños no pueden estudiar… Hemos perdido calidad de vida, no encuentras aparcamiento y ya no tenemos ni dónde sacar al perro a pasear».

La llegada de la Alta Velocidad supondrá un cambio histórico para San Blas, que es también el barrio de Alicante en el que se celebran las fiestas de Moros y Cristianos más espectaculares. El Bar Comparsa, donde se dan cita los miembros de la asociación ligada a la fiesta, constituye un auténtico museo en el que se pueden contemplar todos los elementos ligados a esta tradición. «Nuestras fiestas de Moros y Cristianos son las mejores de la provincia, tras las de Alcoy», afirma Laura, que regenta el Bar junto a su padre. En las fiestas participan 13 filaesde Moros y 13 de Cristianos, cada una con un mínimo de 14 miembros. A diferencia de Alcoy, en las escuadras no sólo participan hombres, sino también mujeres, aunque Laura reconoce que se trata de una fiesta «un poco machista».