DIARIO INFORMACIÃN» – 18/05/2012
La Conselleria de Infraestructuras abonará en cuatro años los 40 millones de euros que tiene que aportar a la sociedad Avant, promotora del soterramiento de las vías en Alicante.
La Generalitat se pone al día para garantizar la llegada del AVE a Alicante. El pleno del Consell tiene previsto aprobar en su reunión de esta mañana el convenio por el que la Conselleria de Infraestructuras se asegura la financiación que le resta por aportar a la sociedad Avant para el pago de las obras del soterramiento de las vías del tren en Alicante. El acuerdo posibilitará que la llegada de la Alta Velocidad pueda ser una realidad en el primer semestre de 2013, tal y como adelantó este diario, pese a que desde el Gobierno se aseguró en su día que el AVE llegaría en el primer trimestre.
Y lo hará gracias a que la UE ha confirmado esta semana al Consell una inyección económica de 32,2 millones de euros de los Fondos Feder, que el ejecutivo autonómico destinará a pagar el 80% de la cantidad que le queda por transferir a Avant; 40,3 millones de euros tras haber pagado ya 8,1 millones en el acondicionamiento de las cercanías ferroviarias entre la futura Vía Parque y San Vicente.
De esta forma queda asegurada la financiación autonómica de las obras de entrada del AVE en Alicante, cuyos trabajos se habían ralentizado, precisamente, en las últimas semanas, debido a retrasos en los pagos a las constructoras. Fomento está al día en sus aportaciones y el Ayuntamiento participa en la sociedad con suelo.
El objetivo del convenio que recibe hoy el visto bueno del Consell es fijar el calendario de aportaciones a Avant entre este año y 2015, tal como quedó establecido en el documento firmado en 2003 por la Generalitat, el Ministerio de Fomento (Adif y Renfe) y el Ayuntamiento de Alicante para el desarrollo de la remodelación de los accesos ferroviarios a Alicante. La Conselleria de Infraestructuras debía pagar 48,42 millones de euros, de los que le restan por abonar 40.312.366 euros. Según reza el documento que aprobará hoy, y al que ayer tuvo acceso este periódico, el abono se realizará de la siguiente manera: tres millones de euros este año; 11.072.366 euros en 2013; 12.630.000 euros en 2014 y 13.610.000 euros en 2015. Unos 32.300.000 euros llegan de Bruselas y ocho millones de los presupuestos del Consell. El convenio tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2015.
Las empresas que trabajan en la entrada del AVE a Alicante €proyecto independiente de los presupuestos de Fomento y que, entre otros, deben pagar el Ayuntamiento y la Generalitat€ ralentizaron a principios de este año el ritmo de ejecución de las obras hasta el punto de que algunos días del pasado marzo no llegó a haber más de una docena de operarios en el tramo entre la estación y el puente rojo. Desde Adif aseguraron que no había constancia de ninguna circunstancia especial que explicara la lentitud, pero la tutela de los trabajos no era responsabilidad del ente del Ministerio de Fomento, sino de Avant, entidad participada por el Ayuntamiento, la Conselleria de Infraestructuras, Renfe y el propio Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, que a finales de 2012 suscribió un crédito de unos 90 millones de euros para pagar los trabajos de la entrada y posterior soterramiento completo de las vías. El motivo de que el ritmo se redujera no es otro que el retraso en los pagos de Avant.
El AVE no llegará antes de junio de 2013. La celeridad de los trabajos dependerá, a partir de ahora, del ritmo de pagos de Fomento y Avant a las empresas y, sobre todo, de que la colocación de las vías entre Almansa y Caudete, que dejó sin licitar el Gobierno de Zapatero. Hoy ya está licitado pero a finales de 2011 también se perdió mucho tiempo por el conflicto que surgió con el derribo de los viejos tinglados de la estación. Seis meses de retraso de una línea que se anunció antes, incluso, que la de Madrid-Málaga, ya en servicio. Si no hay nuevos sobresaltos el AVE llegará 13 años y 6 meses después del anuncio de su construcción en una reunión en Murcia en la que participaron responsables políticos de los que apenas queda rastro.