LA VERDAD/LAS PROVINCIAS – 11/03/2015
Compara el proyecto con otros similares en Valencia o Madrid y critica que los costes de urbanización contemplados son «excesivamente bajos»
El ente administrador de infraestructuras ferroviarias, Adif, no está de acuerdo con los cálculos realizados por la sociedad Avant acerca del coste que tendrá la urbanización de los terrenos liberados con el soterramiento de las vías del tren para convertirlos en el parque central de Alicante. Considera que serán muy superiores a lo establecido en la memoria económica.
En el informe que emitió acerca del plan especial aprobado el lunes de forma provisional por el Ayuntamiento, Adif explica que se han calculado unos costes totales de urbanización de 40,3 millones de euros, de los cuales 32 serían el precio de ejecución por contrata y el resto gastos añadidos.
De este presupuesto de ejecución, casi la mitad, 15,2 millones, se van solo en la ejecución de lo que Adif llama «obras singulares», que son el paso inferior de la Gran Vía (6,9 millones), la demolición del Puente Rojo (300.000 euros) y el encauzamiento del barranco de San Blas (8 millones).
Los ratios de urbanización del plan especial, si se descuentan del presupuesto estas obras singulares, no superan los 30 euros por metro cuadrado. Un coste que Adif considera «excesivamente bajo, en comparación con los habituales en urbanizaciones similares».
Y pone incluso algunos ejemplos para demostrarlo. «El coste del parque central de Valencia, que se trata de una actuación equivalente a ésta, es superior a 120 euros por metro cuadrado», señala el ente ferroviario. Esto es, cuatro veces más de lo previsto para la actuación en Alicante.
«La actuación de Madrid Río, a la que este plan especial menciona como ejemplo a emular, ha ascendido a más de 200 euros por metro cuadrado», añade. Una cantidad más de seis veces superior a la establecida en la memoria económica del plan.
Si se aplican a Alicante los ratios de urbanización a los que Adif hace referencia en los casos de Valencia y Madrid, se obtienen unos costes de urbanización convencionales de 56,2 y 93,6 millones, a los que habría que sumar los 12,2 millones de las obras singulares y los demás gastos.
En total, se obtienen unos costes entre los 105 y los 162 millones frente a los 40 millones previstos por Avant, esto es, entre 2,5 y cuatro veces más de lo previsto.
Fondos que se pretenden obtener gracias a las plusvalías obtenidas con los terrenos en los que se levantarán las viviendas y el resto de edificaciones privadas, como la gran torre de 30 plantas junto a la Estación.
Adif no es la primera administración que duda de que los costes de urbanización del soterramiento y el parque central estén bien calculados. Los técnicos del Ayuntamiento de Alicante, en un informe emitido en marzo de 2014, cuando Avant presentó el proyecto, ya advertían de que «hay una aparente contradicción entre las calidades de urbanización contenidas en las normas urbanísticas y las cantidades estimadas en la memoria de sostenibilidad económica». Y es que en las normas urbanísticas se exigen, entre otras cosas, que las luminarias cuenten con un sistema de control y gestión que permita variar la intensidad, que se habilite una red de recogida de aguas pluviales para regar zonas verdes, o que se utilicen bases permeables y pavimentos de acabado poroso y filtrante, tanto en zonas peatonales como rodadas.
Circunstancias todas ellas que, a juicio del Ayuntamiento, encarecerán los costes, lo que no se tiene en cuenta en la memoria económica.
Para el portavoz municipal de EU, Miguel Ángel Pavón, el informe de Adif es «una prueba más de la inviabilidad económica del plan que aprobaron provisionalmente PP, PSOE y UPyD con nuestro único voto en contra».
La formación considera ya «inviable» obtener los 40 millones de euros previstos por Avant de plusvalías urbanísticas por la actual situación económica del mercado inmobiliario y financiero. «Obtener 105 o 162 millones de plusvalías es directamente un despropósito que supondría tener que incluir en el ámbito del plan nuevos edificios en detrimento del ya reducido y desnaturalizado parque o elevar la ya excesiva altura de los edificios previstos», estima Pavón.
El edil defiende que mantener el Puente Rojo ahorraría siete millones de euros del derribo y del paso inferior de la Gran Vía.