La mayoría de las entidades vecinales celebran la supervivencia de la infraestructura, según el proyecto del Parque Central, aunque se muestran a la espera de conocer su papel

DIARIO INFORMACIÓN 15/4/26

El Puente Rojo, inaugurado en 1990, continuará erigido en Alicante pese a ser considerado como una infraestructura obsoleta para algunos vecinos. La mayoría de ellos, sin embargo, celebran la supervivencia que se recoge en el proyecto del Parque Central acordado entre el Ayuntamiento, el Ministerio de Transportes y la Generalitat. Cabe recordar que, en una consulta ciudadana sobre el desarrollo del entorno llevada a cabo por el Ayuntamiento en verano del 2024, los participantes concedieron un valor histórico y referencial a esta construcción.

Según las imágenes preliminares del proyecto facilitadas desde Adif, se garantizaría la continuidad de la zona verde al habilitad un pase inferior para los peatones, mientras que en un cota cero circularían los vehículos. Por arriba quedaría, sin un uso por ahora definida, la estructura del Puente Rojo.

Tal como desvelaron el lunes el Ayuntamiento, la Generalitat y el Ministerio de Transportes en la presentación del futuro Parque Central, la infraestructura se conservará, aunque eliminando los dos extremos para evitar que actúen como barrera en el futuro Parque Central. Las recreaciones realizadas por el ministerio que dirige Óscar Puente muestran un Puente Rojo como la última de las tres alturas proyectada sobre el parque, erigiéndose en una decoración estética que permite el paso de coches en la altura inferior. Esta segunda altura se sitúa justo encima del Parque Central, que no se vería interrumpido por el paso de vehículos y permitiría la continuidad del paseo sin que el puente ni el tráfico, situados en alturas superiores, lo impidan.

Se trata de una proyección que, a priori, se lee como “una buena noticia” por parte de Alicante Vivo. Esta entidad defendió desde el primer momento el mantenimiento del puente ante el debate sobre su posible derribo o su mantenimiento. El arquitecto Rubén Bodewig, miembro de la asociación cultural, considera que el proyecto “no está nada mal para dar continuidad al parque”, aunque subraya la “incógnita” de “si el Puente Rojo tendrá uso o no”, ya que “en las imágenes [provisionales] se ven propuestas que invitan a lecturas diferentes”.

Más allá del uso, Bodewig intuye que la infraestructura podría ser “la referencia de una futura cubierta verde en el Parque Central”, aunque recuerda que “hacen falta árboles y sombras” y que el puente, por si solo, “no resuelve esta demanda”. El arquitecto teme que el proyecto incluya la tentación de “replicar modelos de ciudades del norte, como Logroño”, cuando en Alicante, según él, “se necesita un verdadero pulmón verde con una importante capa de superficie de árboles”.

Voces vecinales

Desde las asociaciones de vecinos tienen diferentes opiniones respecto al futuro de la infraestructura. Mamen Alcaraz, de San Blas, cree que si los coches pasan por encima del paseo “la zona peatonal puede resultar insegura”, argumenta haciendo referencia, además, a la previsible “contaminación”. A su vez, Alcaraz reconoce que si los coches pasan por debajo “el parque se quedaría sin continuidad”.

Lola Ten, de La Voz de la Florida, recuerda que en su asociación defendieron que el puente no se retirara, “pero hasta que no salga el proyecto definitivo no se sabe como quedará”, dice con la esperanza de que el paseo no se vea interrumpido. También se muestra a favor del mantenimiento Julio Díaz, de la asociación vecinal Nuevos Horizontes de Ciudad de Asís, que pide que “no se quite la función del tráfico” y, a la vez, cree que permitir “el paso peatonal por debajo de cuatro carriles de coches es algo raro, poco práctico y de poco gusto”.

Por otra parte, Diego Ardanaz, de la asociación de vecinos de Alipark, cree que “tiene sentido mantener el puente por lo simbólico, porque forma parte de la identidad de la ciudad”, pero “más allá de eso” entiende que “lo verdaderamente importante es que el conjunto del proyecto funcione bien de verdad: que mejore la movilidad y conecte los barrios”. Sin embargo, “si al final el puente queda solo como algo estético, sin utilidad real, y el proyecto no resuelve lo esencial, entonces se quedará un poco cojo”.