DIARIO INFORMACIÃN» – 18/06/2013

Cientos de personas cortan el tráfico en la avenida de Salamanca con pancartas y pitadas en contra de la corrupción, los recortes y la monarquía. 

Cientos de personas colapsaron ayer los accesos a la estación del AVE en Alicante en una amalgama de protestas en contra de los recortes, la corrupción o la monarquía, así como por los desahucios o la precariedad de las líneas de cercanías. La jornada reivindicativa transcurrió en medio de un amplio despliegue de agentes antidisturbios y con momentos de tensión que acabaron por estallar cuando un grupo de manifestantes echó a correr hacia uno de los laterales de la estación al ver salir coches oficiales tras acabar el acto. Un grupo de exaltados comenzó a lanzar piedras contra los agentes que custodiaban el acceso y agredió a un inspector de policía, al que propinaron patadas, le robaron el equipo de transmisiones y le tiraron al suelo su teléfono móvil. 

Para tratar de evitar la salida de coches oficiales, los manifestantes cogieron grandes piedras de los parterres y las colocaron en el centro de la calzada por la que se accede al parking y donde hasta ahora estaba la parada de taxis. Aprovechando el tumulto en este acceso, varios vehículos oficiales salieron a toda prisa desde la zona ubicada frente a la estación del AVE, sin poder esquivar los gritos de los manifestantes que permanecían en esa zona. Y es que las protestas se extendieron por toda la avenida de Salamanca, obligando a cortar el tráfico.

Aunque el acto oficial en el interior de la estación no estaba previsto hasta poco antes de la una de la tarde, fue a partir de las 11.30 horas cuando comenzaron a congregarse en el exterior diferentes colectivos en señal de protesta. En todos los accesos a la estación se estableció un férreo control policial y, a partir de ese momento, se impidió el acceso a las instalaciones a toda persona que no llevara billete de tren o invitación para el acto. Las protestas se concentraron frente a la puerta principal y a lo largo de las aceras de la avenida de Salamanca, si bien poco antes de que diera comienzo el acto los manifestantes cortaron el tráfico en la céntrica avenida al ver pasar un coche oficial con autoridades a bordo. Aunque fuentes policiales cifraron el número de manifestantes en unos 550, desde diferentes colectivos concentrados ayer en la zona elevaban la cifra a alrededor de un millar.

Con pitos, megáfonos y pancartas los diferentes colectivos, entre ellos vecinos, plataformas ciudadanas y sindicatos, protestaban en el exterior en contra de la corrupción o los recortes en la sanidad y en la escuela pública así como en servicios sociales. «PP dimisión por corrupto y ladrón»; «Hijos de Franco»; «No a los recortes»; «Stop ley Wert»; «La sanidad no se vende»; «Menores tutelados, menores olvidados» son algunas de las consignas que se podían leer en las pancartas, en las que también se hacía alusión a otros asuntos, como las preferentes bancarias o los desahucios.

Tampoco faltaron críticas en torno al propio AVE, como las de Esquerra Unida, cuyos representantes rechazaron asistir al acto oficial y se concentraron en uno de los laterales de la avenida de Salamanca con el concejal Miguel Ángel Pavón a la cabeza clamando por una mejora en la red bajo el lema: «¡Sin cercanías, AVErración!». Los vecinos agrupados en la Plataforma Renfe también acudieron a protestar para exigir celeridad en la eliminación de todas las vías existentes en la superficie y la construcción del parque central. Por parte de CC OO también mostraron pancartas en favor de «un ferrocarril público de calidad».

No faltaron las consignas en contra de la monarquía, las peticiones de dimisión al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al de la Generalitat, Alberto Fabra, y a la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo. Tampoco, las protestas en forma de parodia, como la que protagonizó un hombre disfrazado de Rajoy y de otro que le acompañaba con una guitarra y un disfraz de elefante con una corona, en una evidente crítica al Rey. Entre los colectivos había un nutrido grupo de personas que enarbolaba banderas republicanas y profería consignas en contra de la Casa Real. 

Pese a las protestas pacíficas de la mayoría de los colectivos que se concentraron para hacer oír sus reivindicaciones, se vivieron varios momentos de tensión durante la jornada. El primero de ellos cuando los manifestantes, exhibiendo banderas republicanas, trataron de acceder al interior de la estación de ferrocarril, pero media docena de agentes antidisturbios en cada puerta evitaron que entraran. Al mismo tiempo, dos mujeres, subidas en las escaleras de acceso replicaban las consignas republicanas y exhibían banderas de España. La Policía intervino para calmar la situación y evitar el enfrentamiento. 

Después de ello, el grueso de la protesta se trasladó a la parte delantera de la estación del AVE cuando los manifestantes vieron acceder al aparcamiento a un coche oficial, vehículo que fue golpeado. Los diferentes colectivos siguieron manifestándose de forma pacífica y lanzando consignas y pitadas para que las escucharan en el interior de la terminal, donde ya había comenzado la inauguración oficial.

En un momento dado, un grupo de manifestantes corrió hasta la calle Bono Guarner para tratar de divisar desde allí el acto con las autoridades y hacerse oír en el interior. Allí se vivieron también momentos de tensión y enfrentamientos con la Policía, que se calmaron cuando los manifestantes se sentaron en el suelo lanzando cánticos en favor de la libertad de expresión. Desde allí, uno de los manifestantes lanzó un petardo que se escuchó en el interior, coincidiendo con la intervención del Príncipe. La Policía desalojó la calle de forma pacífica y los manifestantes volvieron a unirse al resto de colectivos en la avenida de Salamanca, frente a la estación del AVE de Alicante. 

Fue cuando se acercaban las dos de la tarde y los manifestantes esperaban la salida de las autoridades cuando se vivieron los momentos de mayor tensión. Sobre todo, cuando un grupo de unas doscientas personas comenzó a correr calle abajo al ver cómo salían coches oficiales desde otro de los accesos a la estación, el más próximo a la plaza de la Estrella. Ahí comenzaron nuevos enfrentamientos con la Policía, a la que lanzaron numerosas piedras de uno de los parterres. Una actitud que los propios manifestantes recriminaron al grupo de exaltados que arremetió violentamente contra los agentes, que emplearon sus porras para frenar el tumulto. Pese a ello, un inspector fue agredido y pateado por cinco personas antes de ser auxiliado por sus compañeros, según informaron fuentes policiales.

Los manifestantes salieron corriendo de nuevo hacia el acceso a la estación del AVE, aunque en la otra entrada un joven fue reducido por la Policía por tirar piedras y acabó tirado en el suelo entre dos furgonetas de los antidisturbios. El joven, de 27 años, aseguró tras ser liberado que pidió sin éxito una ambulancia y que «yo no he tirado piedras». Un ciudadano pidió a los antidisturbios que llamaran a una ambulancia para que lo atendieran y la contestación de un agente -«llámala tú»- irritó a la diputada autonómica de Esquerra Unida, Esther López, que se identificó y criticó duramente la respuesta del policía.

Los antidisturbios crearon un cordón para permitir la salida de los coches oficiales que puso prácticamente fin a las protestas cuando ya eran las dos y media de la tarde y el AVE que trasladaba al Príncipe y al resto de autoridades probablemente ya había completado la mitad del viaje de regreso a Madrid.