DIARIO INFORMACIÃN» – 25/11/2014
El joven ocultó que iba a practicar «parkour» y dijo que dormía en casa de un amigo.
Lo primero que hizo al ver a su familia fue pedirles perdón. Y es que una travesura de adolescente pudo terminar en tragedia para el joven de 16 años que en la noche del sábado recibió una fuerte descarga eléctrica cuando saltaba sobre un vagón del AVE mientras practicaba «parkour». Esta disciplina física consiste en desplazarse por la ciudad superando obstáculos (muros, vallas, mobiliario urbano…) valiéndose de saltos y acrobacias.
«En realidad nos dijo que se iba a dormir a casa de un amigo para que no le prohibiéramos que fuera por la noche a practicar «parkour», del que se ha hecho muy aficionado», señalaba ayer el padre del adolescente poco antes de entrar a la Unidad de Quemados del Hospital General de Alicante, donde permanecerá ingresado todo un mes. Este servicio funciona como una Unidad de Cuidados Intensivos y la familia sólo puede entrar a verle dos veces al día. Según especificó el padre, en el momento del accidente su hijo se encontraba solo.
Aunque prefería no revelar su nombre, el padre del chico, aún con el miedo en el cuerpo, pedía que el accidente de su hijo «sirva para que la gente se dé cuenta de los peligros que entraña este tipo de modas». Hay personas, añadía, «que pueden pensar que esto sólo le ocurre a chicos que proceden de familias desestructuradas, pero ya ves, le puede suceder a cualquiera. Yo aún ni me lo puedo creer».
El menor será operado hoy de las graves quemaduras que sufre en las piernas. Por delante le quedan más intervenciones, según han explicado los médicos a la familia. «Le van a hacer injertos de piel, lo cual nos han dicho que es buena señal porque significa que en principio las piernas pueden salvarse, pero va a ser muy duro», afirmaba su padre entre llamada y llamada para atender a amigos, familiares y compañeros de instituto del chico.
Respecto al momento del accidente, asegura que su hijo «lo recuerda todo», ya que en ningún momento llegó a perder la consciencia. «No hubo ninguna explosión. Al tocar el cable recibió la descarga eléctrica y comenzó a arder. Entonces se soltó del cable, se tiró desde el vagón y comenzó a rodar envuelto en llamas para tratar de apagarlas. Nos ha dicho que creía que se moría».
El padre del joven sólo tiene palabras de agradecimiento para quienes en ese momento ayudaron a su hijo. «La actuación de la señora que en ese momento se encontraba limpiando el vagón fue determinante. Ella lo vio caer desde lo alto envuelto en llamas y pidió ayuda rápidamente. La policía, los bomberos y los sanitarios también llegaron enseguida y eso fue esencial para que mi hijo haya podido salvar la vida».
El accidente se produjo cuando el chico saltaba de vagón a vagón del AVE. Aunque los convoyes estaban en ese momento sin servicio, la catenaria continuaba electrificada y, por lo tanto, entrañaba un fuerte peligro de descarga eléctrica. Aún no se sabe cómo accedió el menor a esta zona restringida de la estación, pudo hacerlo por las obras que se están llevando a cabo desde hace unas semanas a la altura del paso a nivel de Ausó y Monzó. Allí se están retirando las antiguas vías, por lo que hay huecos en la valla de protección, realizados para facilitar el paso de maquinaria pesada y por los que pudo haber entrado el adolescente.